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BIENVENIDOS JARDÍN

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JUEGO CONSTRUYO Y                  APRENDO 

Los niños(as) en su primera etapa necesitan una educación significativa y afectiva que construya identidad y que además esté conectada con el mundo real, donde el aprendizaje se logre de manera vivencial a través de las Situaciones Reales que realiza el niño(a) en el aula de clases.

Metodología de doman.

la lectura temprana en el niño.

Tradicionalmente, hacemos esperar a los niños seis largos años para que accedan por sí mismos a la lectura, porque pensamos que antes de esta edad no son lo suficientemente maduros o capaces para leer. Sin embargo, si un niño a los dos años de edad ha aprendido a entender y hablar su idioma materno (una hazaña enorme considerando las complejidades del lenguaje, las variaciones en los tonos de voz, la repetición accidental y desorganizada de los estímulos auditivos), ¿por qué no habría de ser capaz de aprender a leer? La razón por la cual la mayoría de los niños no aprenden a leer "espontáneamente" es por la falta de estímulos adecuados para hacerlo.

 

Los niños pueden entender y hablar la lengua materna gracias a su capacidad cerebral y a que reciben los estímulos auditivos con duración, intensidad y frecuencia adecuadas para desarrollar su habilidad. Estos estímulos se les presentan de manera significativa, contextualizada, no fragmentada. El niño interactúa con su ambiente por medio del lenguaje oral. Los adultos a su alrededor le hablan en palabras y frases completas que expresan ideas precisas ligadas con su experiencia. De igual modo, un niño de dos años que ha recibido un programa de estímulos visuales para la lectura, con las mismas características (no fragmentados, significativos, provistos de emoción y vinculados a las vivencias del niño) es posible que el niño comprenda y se exprese con un vocabulario acorde con sus propias experiencias y que pueda reconocer numerosas palabras escritas. El vocabulario oral se irá ampliando conforme los estímulos de su entorno lo permitan.

Las palabras, y no las letras, son las unidades significativas del lenguaje. El niño no sabe -ni le interesa- qué es una "a", porque no puede tocarla, olerla, probarla, jugar con ella o romperla. Sin embargo, sabe muy bien lo que es una mamá o una manzana. Las palabras escritas son representaciones gráficas de nuestras ideas.

METODOLOGIA DOMAN.

   CANCIÓN DE RECICLAJE.

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